De niña, crecí, observando a la infancia como espectado. Todo era un sueño, y un documental de países en guerra…
El alma color sombra, dentro de mi carne, evita la putrefacción -¡es un gran fruto maduro! en el cuerpo de un niño, y enseña a vivir la muerte, ¿porque busqué felicidad? , ¿ porque sentí amor?, ¿porque lloré el recuerdo? ,porque el dolor cobró sombras… me pateó la vida atándome a una soga para que rebote, me sacudió la muerte para que reaccione, -¡porque soñé!, y como infante, busco aceptar lo que puedo comprender
Quiero dejar de sentir que mis manos y mis pies no son mas que un impulso, y en mi mente, ese grito desesperado de incontrol. Se cortaron las sogas… mi alma es un triste titiritero!…
Inmenso color azul cielo… espejo de mar… agua incolora… tierras marrones, verdes de vida ,sacuden los árboles a sus hojas. Ocres de muerte las entierra el otoño… ¿ves la belleza natural? ¿la podés ver?... ¿la podes ver?... porque mis ojos perdieron nitidez, gastados en desencontrar lo que la imaginación solo puede ver ,cayeron cansados con una ultima mirada de esperanza infinita, tan inmortal como el alma, tan inmortal… cayeron cansados, callaron silencio… La voluntad se suicido delante de ellos, ahora todo es neutro como un movimiento inconsciente… **Es, pero no lo Es**… ser sin magia, se ha suicidado la voluntad delante de mis ojos, por eso mismo no puedo sentir la belleza natural, los colores son uno solo, involuntariamente uno solo. El cielo es blanco ,el mar, la tierra , las hojas vivas ,las hojas muertas ,tan blancas como el frío.
La voluntad se ha suicidado,todo es neutro, y el alma grita como un eco…**Aten las sogas de este titiritero**… y de a poco, ¿quien sabe?...tal vez funcione y comience a caminar a paso de cicatriz…
Esperé en el balcón tan enlutado,
ResponderEliminarcomo ayer con las yedras de mi infancia,
que la tierra extendiera
sus alas en mi amor deshabitado,
y me embriagué con la copa del aire
hasta que todo el mar se hizo nocturno
y el arrebol se convirtió en ceniza.
Yo vuelvo a ser ahora
el taciturno que llegó de lejos
envuelto en lluvia fría y en campanas:
debo a la muerte pura de la tierra
la voluntad de mis germinaciones.
puedes navegar dos veces por el mismo río, pero nuevas aguas correrán tras las aguas... leí una vez en un libro de filosofía
ResponderEliminarSimplemente maravilloso lo que escribiste